preguntas para reflexionar
Básicamente, buscamos sumergirnos en las sensaciones que tenemos en determinadas situaciones y confrontarlas con las de un colega para así volver a las nuestras con más elementos y explicitar y rever zonas de nuestra labor que nos pueden incomodar.
La idea es que respondamos por escrito el cuestionario a continuación de la manera más clara y profunda posible; no hay límite de extensión, por lo que podemos poner todas las ideas y anécdotas que se nos vengan a la cabeza. Una vez que lo hayamos hecho, deberíamos entrevistar a un colega. En tercer lugar, sería ideal que un aprendiz nuestro -con el que tengamos confianza y sepamos que se siente cómodo con contarnos lo que piensa- hiciese la parte A) (de sensaciones) para ver qué pasa del otro lado. Como siempre, todas estas visiones son válidas, todas nos dan algo sobre qué trabajar.
Nuestro turno
Tomemos el tiempo necesario para pensar las respuestas que iremos a escribir. Veremos que el cuestionario está dividido en 2 partes: “Sensaciones” y “Frente a nuestros alumnos”.
A) Sensaciones
a. ¿Qué tipo de clases nos dejan contentos con nosotros mismos, es decir, qué tienen en común las clases de las que nos vamos con una sonrisa? ¿Cuál fue la última vez que experimentamos este bienestar? ¿A qué creemos que se deba esta satisfacción?
b. ¿Qué tipo de clases nos dejan enojados y preocupados, o sea, qué suele ocurrir en las clases en que nos ponemos de malhumor? ¿Cual fue la última vez que experimentamos este malestar? ¿Cómo nos sentimos durante toda la clase? ¿Esto influyó en nuestro estado de ánimo por más tiempo después del fin de la clase?
c. ¿Somos sinceros con nuestros alumnos? ¿Somos auténticos al mostrarnos, al simplemente estar con los otros en nuestras clases? ¿Cómo creemos que son otros profesores en relación a esto? Si damos o hemos dado clase con alguien más, ¿compartimos nuestra forma de actuar, es decir, ambos nos mostramos con los aprendices de manera similar?
d. ¿Nos sentimos vulnerables por momentos? ¿Cuándo es que sucede? ¿Charlamos de esto con otras personas (colegas, amigos, padres, hijos, etc.)? ¿Alguna vez siendo profesores, salimos lastimados de una clase? ¿Y siendo alumnos? ¿Qué cosas de nuestros maestros nos solían incomodar o herir? ¿Solíamos reaccionar de modo diferente ante estas situaciones de vulnerabilidad cuando recién había comenzado nuestra carrera docente?
B) Frente a nuestro alumnos
f. ¿Cómo nos sentimos y actuamos cuando nos preguntan algo sobre lo que nos damos cuenta de que no podemos decir mucho? ¿Nos enojamos entonces con nosotros mismos? ¿Aceptamos mostrar que no podemos contestar como nos gustaría? ¿Cómo reaccionan nuestros alumnos cuando decimos que no sabemos algo? ¿Qué nos produce esa reacción?
g. ¿Solemos diferenciar a nuestros alumnos? Esto significa si podemos registrarlos con sus características particulares. ¿Solemos sentir que nuestros aprendices reaccionan en bloque? ¿Cómo nos sentimos? ¿Realmente actúan todos juntos de manera tan similar?
h. ¿Qué características de "modelo de profesor", emotivamente hablando, nos parecen más adecuadas y nos gustan más: cálido, más distante, serio, extrovertido, sincero, gracioso, etc.? ¿Es muy cambiante nuestra forma de actuar en clase? ¿Qué "modelo" creemos que somos? ¿No cambia este "modelo" según la clase y según lo que pasa en la clase? ¿Cuándo es que cambia más?
Interrogando a un colega
Ahora, luego de haber terminado con nuestra parte, dejemos pasar unos días. Cuando creamos que estamos lo suficientemente distanciados, tomemos las preguntas nuevamente en nuestras manos y busquemos aun colega. Nuestro compañero puede ser muy parecido o distinto de nosotros, esto no nos coloca ningún obstáculo en nuestro análisis; lo que sí importa es que sea muy sincero al respondernos.
Démosle tiempo. Podríamos, por ejemplo, dejarlo unos 15 minutos a solas leyendo las preguntas, y pasado este tiempo de "entrada en calor", comenzar a indagarlo. Tratemos de tomar nota y no grabarlo, porque la grabación presenta demasiados aspectos personales de nuestro colega (tono de voz, risas, etc.) que podrían distraernos.
Corroboremos que las notas que tomamos cuando nuestro compañero habla tengan cierta coherencia, ya que debemos poder leerlas en el futuro, cuando nos hayamos olvidado de la conversación.
Por último, limitémonos a formular las preguntas sin agregar comentarios personales o información acerca de cómo hemos respondido cuando fue nuestro turno.
Otra opción podría ser dejarle a nuestro colega una copia del cuestionario unos días para que lo conteste por sí mismo en la tranquilidad de su hogar.
Trabajando con todas las respuestas
Ya listo el cuestionario respondido del sr./sra. colega, tomemos un momento para estar a solas y tranquilos y leer así todas las respuestas. ¿Qué diferencias y similitudes encontramos en ambos? ¿Qué relación hay entre las sensaciones (parte A) y la manera de actuar delante de los demás en clase (parte B)? ¿Sentimos alivio al saber que otros pueden tener sensaciones parecidas? ¿Qué cambios sentimos que podemos introducir para sentirnos mejor y qué debemos en consecuencia reconsiderar?
Convendría tener nuestro momento de reflexión personal antes de mostrarle nuestras respuestas al colega, quien sin duda querrá conocer cómo hemos contestado el cuestionario. Aprovechemos para hablar juntos y confrontar las respuestas y encontrar puntos sobre los que trabajar. ¿No es reconfortante compartir lo que nos pasa y enriquecernos?
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